El voladero de las luces gays: la antihomofobia en Tony Esbelt
Por estos días se ha generado una gran polémica en torno a la participación del personaje Tony Esbelt que encarna el humorista Mauricio Flores en el Festival de Viña del Mar, certamen que bien sabemos, es uno de los símbolos más representativos de la cultura popular chilena gestada en dictadura: modelos, artistas y animadores buscando sus quince minutos de fama, galas que intentan ser lo más cercano posible a Hollywood y un aparataje mediático tratando de ocultar los supuestos problemas reales y contingentes del país en lo que es el principal ‘voladero de luces’ y acción de interrupción mass media del verano.
Una noche antes de la aparición en escena del personaje Tony Esbelt, fue criticado Oscar Gangas por su humor de corte “chabacano”, vulgar e incluso homofóbico con el que pudo dominar al voraz mounstruo para que luego llegara la presentación de Mauricio Flores y uno de sus personajes estrella. Tony Esbelt es la ‘loca’ gritona, el personal trainer de ropa fosforescente, obviamente rosado, hiperfeminizado y sexualizado, que sigue sin vergüenza a cuanto ‘hombre’ se cruce en su camino.
Esta figura de una homosexualidad vulgar y quizás mounstrosa fue la que alteró a la “homosexualidad de Estado”. Muchos grupos LGBT y personas cercanas a ellos han acusado de “homofóbica” la rutina por no ser “efectivamente rutinas que lejos de reírse “de” los gays, garantizaran reírse “con” los gays y con toda la población”1. Uno de los personajes gay más destacados de la TV chilena, Jordi Castell, declaró “Si me enojo porque un humorista se ríe de los gays, enójense amantes, borrachos, curas, gangosos, mujeres, carabineros y niños”.2
Sin embargo, el problema no es Tony Esbelt y su burla a la loca peluquera y chillona; el problema es la negación de esa loca para una homosexualidad estetizada, neoliberal y que busca legitimarse desesperadamente. Porque el personaje se posiciona desde un lugar que representa ese otro que nadie quiere ser, con el que todos evitan sentirse identificados y que por ende puede ser objeto de burla. Porque esa “loca”, esa “pasiva” no representa los ideales de la homosexualidad de clases acomodadas, por lo cual personajes como Castell o Passalacqua pueden reírse, ya que no refleja en absoluto el éxito de la vida “gay” fuera del clóset. Tal como nos reiríamos de un “Peñe Teñe”, de un “Clemente” o cualquier personaje que no represente los éxitos del discurso heteronormativo, blanco, cristiano y urbano (entre otros) que imperan en nuestra sociedad arribista, que día a día se “blanquea” e intenta “mirar hacia el futuro”.
Lo anterior no significa que la solución pase por defender y esconder los excesos de una representación homosexual obscena (quizás incómodamente local) en el clóset, este gesto de censura significa continuar anulando y acallando lo problemático de una identidad homosexual que quiere dejar de ser minoría: no hay que defender al homosexual, tal como se nos obliga a hacerlo con las mujeres “maltratadas”. En ese sentido el Movilh y otros grupos LGBT chilenos, no hacen más que continuar la idea de la victimización, protección y sanitización de los signos “colas” para construir una cultura “tolerante” en torno a la homosexualidad. Y es que es mucho más fácil acusar de homofobia, para así mantener ese lugar de mártires de esta sociedad, y seguir recibiendo ese beneficio que da la homonormatividad, que da el ‘clóset’ en los contextos públicos a través de leyes civiles, antidiscriminatorias y beneficios económicos que da el estado a estas instituciones.
Desde la Disidencia Sexual se generan muchas lecturas, muchas subjetividades que penetran en la política sexual y que más que generar respuestas, la Disidencia Sexual instala preguntas, un necesario cuestionamiento ante una naturalización de la cultura homosexual que se autodesigna como la privilegiada y como el modo correcto de ser diferencia. Esta lógica de crítica sexual se contrapone con las exigencias de un sentido común homosexual que exige más propuestas y “soluciones” desde diferentes espacios. Si me preguntan a mí, yo veo una proposición transversal a las diferentes ideas: propongo dejar de ser gay.
1Declaración pública del ‘humor gay’ http://t.co/EhqIB8b
2 Diario Las Últimas Noticias de Febrero http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2011-02-23&PaginaId=2&SupplementId=65&bodyid=0









La columna da en el punto: el tema no es la rutina de Flores o de Gangas, sino la reacción hiperventilada y errática del MOVILH. Se esperaría uno (pero a estas alturas, cualquier expectativa termina por ser traicionada) que un colectivo autodenominado “Movimiento de Integración y Liberación Homosexual” tenga un postura más ‘liberacionista’, pero lo cierto es que el MOVILH no libera a nadie. En efecto, la rutina puede gustar más o menos. A mí me parece que es un humor facilista y poco elaborado, que Flores se da el lujo de hacer porque está en una posición de privilegio. Si el MOVILH fuera realmente radical, lo que debería hacer es pedir su cabeza, lincharlo, emprender acciones terroristas, como lo han hecho otros ‘movimientos de liberación’. Lo que tenemos, en cambio, es efectivamente una voladera de luces.
Frente a este tipo de cosas, me parece que una crítica sexodisidente podría apuntar a otras formas de representación, que abran un espectro de posibilidades no-opresivas, en el cual ninguna forma de deseo pueda reclamar, a priori, preeminencia sobre otras.
La problemática suscitada en este asunto, reacae a mi parecer frente a la reacción ultrasensible ante ciertas temáticas que son parte de la realidad que pregonando de igualdad, hace una gran distinción cuando se ven atacadas u ofendidas.
Desde ya en los años 60’s Lenny Bruce tocaba puntos y yagas sociales referidas a la represión, pero su rutina era bien argumentada, sólida y con un mensaje, una pregunta cultural profunda a la cual se trataba de responder a través de la rutina.
Creo que el problema no son las rutinas “homosexuales” en viña, sino que pertecen a un humor anticuado que pretende representar la caricatura del homosexual oprimido, que bien valía risas hace años atrás, pero que frente al proceso del devenir cultural tanto nacional como internacional queda obsoleto.
Son conocidas ya mediante youtube, la televisión y otros medios de difusión, rutinas que hablan sobre la homosexualidad, y son realmente hilarantes, como rutinas de Louis CK o Chris Rock, que si bien pueden resultar ofensivas tienen una base solida que fundamenta su existencia, y perfectamente van progresando en una visión moderna.
Lo que quiero decir, es que el rubro de la comedia no tiene límites, no hay temas que no deben tocarse, sino más bien debieran tocar todos aquellos que sea posible, pero querámoslo o no, la colectividad social evoluciona en su pensamiento y en su reacción frente a los cambios sociales, por lo cual si ciertas caricaturas forjadas, arraigadas anteriormente deben desaparecer, que no sea por la prohíbición o disgusto de ciertas agrupaciones, sino porque los “issues” sociales de la rutina no se encuentran representados en la caricatura actual.
Que pobreza de show la que monta Rola Jiménez en esta palestra. Enarbola una bandera que está condenada al fracaso: la de los maricones de estado. Esa bandera que es esencialista, esa que remite una identidad estática, dura como el concreto, esa que te dice “soy colita desde el vientre” y “siempre he sido así”, por lo tanto “respétenme” y lo que es peor “intégrenme”. Una bandera bien llorona, de esas que no paran de llorar.
Yo no quiero un activismo de MOVILH, o de MUMS, que es otro MOVILH más. Quiero uno desterritorializante, uno denunciante y crítico, uno desde el afecto, desde la pobla y de la academia, porque desde todos los fragmentos se puede generar-resistir. Quiero uno que se aleje de la coerción y de la categoría hecha carne, pero que también la haga bife y la tire al sartén.
Censurar en un contexto democratico siemrpe resulta poliotcamnete incorrecto, pero lo unico q hace este tipo es reproducir, por medio de la validacion peyorativa al sujeto “COLA/LOCA” (a la vez reversible que bello no!!), repetido como formula una y otra vez, de espacios, comunes, y claramente, a modo pedagogico; una enseñanza perversa que profesa” si esta bien, es chistoso muy chistoso reirse de los maricones,asi q tu niñito q tienes un compañerito igual, no temas, riete de el no mas, seras la sensacion del curso”. Asi q como , veran, me cago en la “no censura”, y de paso, aplaudo q esto ocurra, por q para mauricio flores su practica no es homofobica, el tiene “super buena onda con los fletos”, quizas el hecho genere aun mas resitencia, quizas, sirva a la reflexion, no lo se, depende de cada quien, lo que si es claro, es la existencia de un distaciamiento a decir “okey, aqui algo paso, sea injusto, malo o lo q sea”.
saludos!!!!!!!!
Comenta
LOS ARTÍCULOS MÁS VISTOS
COMENTARIOS RECIENTES