Opinión »
por Rafaela Nuñileo
A esta hora de esta larga noche tóxica que no acaba, mi cuerpo quiere reverberar y transmitiros un haz de pensamientos que lo asedian, ora desde los pasillos lóbregos del macropoder, ora desde la sordidez lacrimógena de los perros guardianes. Lo asedian, también, la increíble adhesión que tienen todos los discursos de la exclusión y la soberbia de la normalidad, y aun la vergüenza de los chilenitos plebeyos que querrían ser patricios.
Chile se construye desde el ideal misógino y ario de los faldeos precordilleranos del Gran Santiago, …





